La misa es aburrida: las tres razones por las que algunos ministerios musicales hacen esta afirmación

 Estos elementos ocasionaron que durante las últimas décadas, la liturgia eucarística sufriera cambios importantes en materia de música:

  • En la actualidad se remplaza  al órgano y el canto de la asamblea, por la intervención musical un solista o coro acompañado por el formato intrumental Rock, cambiandose  la solemnidad por festividad y la veneración por adoración y alabanza.
  • En cuanto al repertorio se puede decir que casi nunca es litúrgico, que no siempre es católico y que dice poco ya que algunos están diseñados para que se repita la misma frase e invitar al feligrés a un encuentro personal con Dios o simplemente para incitar a una especie de histeria espiritual.

En la actualidad las parroquias tienen ministerios provistos con instrumentos musicales al mejor estilo de las agrupaciones de las iglesias evangélicas (llamadas equivocadamente góspel) incorporan cantos de éstas iglesias, son excelentes animadores de asambleas y lo más importante se cuestionan del papel de la música en la liturgia, llegando a la  conclusión que la música ameniza la misa para que no sea aburrida, que la liturgia debe cambiar porque es aburrida, y que la música litúrgica es aburrida.

La música ameniza la misa para que no sea aburrida

No se puede negar el poder de la música en el ser humano, conmueve, alegra y congrega, tampoco la gran importancia que el canto tiene en la liturgia ya que su función primordial es enaltecer la acción litúrgica y en consecuencia (como está previsto en la liturgia no cantada) la participación de la asamblea. Desde esta perspectiva, la acción y función de la música pierde sentido cuanto menos ligada con la liturgia este, pero a su vez, si la música es muy enriquecida y además no litúrgica, puede quitarle protagonismo a la palabra y a Jesús Eucaristía. No se trata que la música sea pobre (sin instrumentos) o que solo sea de sonoridades tradicionales, sino que esté ligada a la liturgia y a los tiempos litúrgicos.

En conclusión, la música no hace menos aburrida la misa, la complementa y la enriquece. Pero toda vez que la música NO está ligada con la eucaristía y se vuelve protagonista hace que el feligrés piense que sin la música el encuentro con Dios es aburrido.

La liturgia debe cambiar porque es aburrida

A la anterior afirmación va la idea que se tiene de música liturgia, en la mayoría de los casos las personas experimentan agrado y afinidad con cada momento de la eucaristía con los símbolos y signos de la presencia de Dios, sin embargo, para muchos bautizados el vehículo de su experiencia de fe es la música por lo que sienten que las formas musicales litúrgicas tradicionales abren una brecha entre Dios y el hombre de hoy, en consecuencia si se cantan cosas no litúrgicas o góspel se acercarán más a Dios y la base de esa tesis es que esa música es más agradable. De seguro tienen razón, pero no de la manera que ellos piensan, el problema no es la música litúrgica o no radica en que la música litúrgica por naturaleza sea aburrida, esta música debe responder a la cultura, cuando no es así, se pierde el sentido de todo lo que sucede en el oficio sagrado. Esto significa que si se hacen composiciones litúrgicas que respondan a la cultura y a la estética musical predominante de las asambleas, esa brecha se cierra.

No se trata de que la liturgia tenga que cambiar porque es aburrida, al católico le gusta la liturgia lo que pasa es que la música litúrgica ya no le dice nada y deducen que la música litúrgica en sí misma es la liturgia. Esto es una invitación directa a los compositores jóvenes en especial a los de la RCC para que se esfuercen por proveer a la iglesia de composiciones enteramente LITURGICAS pero pensadas desde formas y formatos musicales contemporáneos y populares.

La música litúrgica es aburrida

Esta afirmación es tan cierta como la existencia de un estereotipo de belleza universal, cada comunidad y cada músico católico tendrán una línea de música litúrgica de su preferencia, habrá quienes quieran el canto gregoriano, otros una misa con corales, también quienes prefieran los cantos tradicionales y quienes no sienten que exista música litúrgica para ellos y por eso prefieren cantar algo no litúrgico.

¿Pero cuáles son las características que hacen que un canto sea o no litúrgico? La respuesta es simple, un canto es litúrgico por su lírica y la coherencia que tiene con el carácter del momento de la misa para el que ha sido creado, es decir si un canto dice Señor ten Piedad, Cristo ten piedad, señor ten piedad y además promueve la aclamación de misericordia al Padre, ese canto es litúrgico. Nada tiene que ver con la armonía, el formato de instrumentos o la forma de la canción, solo con el contenido y el ambiente que crean.

Así que la música litúrgica será aburrida si no es afín con el gusto musical, la tarea del músico católico es transformar el repertorio litúrgico existente para que este transmita su mensaje con eficacia, también es tarea del músico crear cantos que coherentes con la liturgia, la cultura y la estética de cada comunidad enriquezcan la liturgia.

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